La cultura del surf cántabro y su potencial económico

Ni siquiera la montaña pesa más que el mar en el corazón de un cántabro. Podemos pasarnos la vida entera mirando a la misma ola, preguntándonos qué habrá más allá del horizonte azul. Pueblo de pescadores y emigrantes, siempre hemos puesto más esperanzas en la mar que en la tierra. Y nos hemos sentido más libres e innovadores encima de las olas: desde la introducción de la trainera para la pesca de la anchoa, a la ingeniería puntera que exportamos al mundo desde el IH Cantabria. También fuimos precoces en la implantación del surf en España. Generación tras generación, los descendientes de aquellos pioneros han ido edificando la cultura del surf cántabro.

Lo que en los años 60 era una forma de vida para unos pocos rebeldes se ha convertido en un sector económico capaz de generar empleo y de atraer a turistas nacionales e internacionales. En Líderes Cantabria pensamos que la industria del surf tiene mucho futuro, tanto para desarrollar una economía sostenible y respetuosa con el medio ambiente, como para garantizar la conservación de la cultura construida por las familias del surf cántabro.

Pero también pensamos que, más allá de iniciativas locales como la de Ribamontán al Mar, la economía del surf carece de infraestructuras y estrategias colectivas que le ayuden a despegar. Nuestros vecinos vascos (Donostia Surf City) y asturianos están en esa misma carrera por aprovechar esta nueva oportunidad económica que brinda el mar. Así que en Líderes Cantabria nos preguntábamos qué podíamos hacer, desde nuestra humilde posición, para ayudar a los nuestros en esta carrera.

El 30 de mayo reunimos a algunos destacados deportistas y empresarios del surf cántabro con profesionales de otros sectores y les pusimos a trabajar juntos en un objetivo común: demostrar que la mejor manera de hacer despegar de una vez por todas la industria del surf es seguir el ejemplo de los pescadores cántabros que se sentaron juntos en las traineras: remar todos a una y en la misma dirección.

Después de las presentaciones y de conocer algunos casos de éxito, organizamos una serie de actividades en grupo para hacer un experimento: elegir un fin de semana en el que escuelas de surf, empresarios de este y otros sectores e instituciones puedan poner en marcha todo tipo de iniciativas independientes bajo un paraguas común. Una buena manera de comprobar, a pequeña escala, la fuerza que puede tener el surf cántabro si trabaja coordinado.

Óscar García Ibars, Almudena Aguilar, Luis Cayón, Pablo Alonso, Rubén Calderón y Carlos Martínez.
| © Mela Revuelta

Entre todos los participantes en la sesión se eligió un fin de semana fuera de temporada, el del 5 y 6 de octubre, para sembrar las playas de Cantabria de actividades deportivas y formativas, eventos culturales y gastronómicos e iniciativas medioambientales ligadas al surf regional.

Pero antes de hablar de los valores y de la imagen que servirán de paraguas para ese fin de semana, y antes de enumerar las ideas que presentaron los distintos grupos de trabajo para las actividades que se pueden desarrollar esos días, tenemos que dar voz a los casos de éxito que prepararon el terreno para el trabajo en grupo y reforzaron la idea inicial de que el surf cántabro tiene un gran futuro por delante.

Los campeones de Europa Pablo Gutiérrez y Dani García nos contaron que el surf, aunque parezca lo contrario, es un deporte de equipo. El director de Transferencia Tecnológica del IH Cantabria, Francisco Royano, habló de cómo la economía del surf puede ser una especialización inteligente para Cantabria. Luis Cayón, gerente del Plan de Competitividad del Surf de Ribamontán al Mar, explicó lo que ha significado económicamente para este municipio cántabro el desarrollo de una estrategia conjunta entre empresarios del surf e instituciones. Y Juanjo González-Trueba, director y cofundador de la ‘Surf & Nature Alliance’, abordó los valores medioambientales que transmiten y defienden los señores de las olas.

Cuatro enfoques: deportivo, científico, económico y medioambiental, para entender una industria que puede ser un pilar para el futuro de Cantabria y que iremos desgranando en varios artículos.

La visión deportiva

El currículum del cántabro Pablo Gutiérrez es para echarse a temblar: dos veces campeón de Europa en categoría open (absoluto) y dos más en categoría junior, dos veces subcampeón de Europa con la selección española, quinto del Mundo junior en 2001, noveno en los ISA World Surfing Games de 2008, medalla de oro en los Juegos Náuticos Atlánticos de 2010, primer surfista español de la historia en participar en el Pipeline Masters de Hawái…

La leyenda del surf cántabro pasó de puntillas por ese currículum y centró su intervención en Líderes Cantabria en los hitos de su carrera donde el trabajo en equipo fue la clave del éxito: “La gente piensa que este es un deporte individual, pero se equivocan”, aseguró Gutiérrez, que actualmente es director de ventas de Rip Curl en España. A su lado se sentaba otro de los nombres ilustres del surf regional, Dani García, campeón de Europa en categoría senior.

Ambos estaban juntos en la selección española de surf (a las órdenes del también cántabro Pablo Solar) cuando España consiguió ser por primera vez subcampeona de Europa. “No solo éramos un equipo porque detrás hubiera entrenadores, preparadores físicos, médicos y fisios, también éramos una piña a la hora de preparar estrategias que ayudasen a sumar puntos para la selección”, subrayó Pablo Gutiérrez. “Es muy distinto competir en solitario que hacerlo en equipo, te sientes más arropado, más seguro”, añadía el también campeón de Europa Dani García.

Para quien no lo sepa, Gutiérrez es uno de los pocos surfers españoles que ha conseguido entrar en el ASP World Tour, el circuito mundial en el que compite la élite de este deporte. Allí los europeos eran una minoría frente a potencias como Estados Unidos, Australia o Brasil. Así que crearon un grupo llamado Euro Force para ayudarse unos a otros.

Por su parte, los españoles del circuito se marcaron un objetivo común: que uno de ellos entrara por primera vez en la historia en el top 45 mundial. “Cada uno defendía la camiseta de un patrocinador, pero funcionábamos como un equipo de fútbol. Gracias a eso conseguimos algo increíble: que un español, Aritz Aramburu, entrara en el top 45 del mundo. Gracias al Euro Force y al trabajo en equipo se creó una época dorada en la que entraron 15-20 europeos en el circuito mundial, algo que hasta entonces era impensable”, recordó Pablo Gutiérrez, convencido de que esa filosofía es clave para hacer que la economía del surf despegue de una vez en Cantabria.

En el próximo artículo, el director de Transferencia Tecnológica del IH Cantabria, Francisco Royano, hablará de ‘la oportunidad azul’ y tratará de responder algunas preguntas clave: ¿Puede ser el surf una especialización inteligente para Cantabria? ¿Tiene contenido tecnológico para generar empleo cualificado? ¿Cumple con el concepto de crecimiento sostenible?

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