«El desarrollo de una economía del surf debe traer consigo respeto y cuidado ambiental, social y cultural»

Juanjo González Trueba es director de la Surf & Nature Alliance, una organización internacional e intercultural sin ánimo de lucro dedicada a la conservación del medio marino, con especial atención por las zonas de surf, y al avance del conocimiento científico y de la cultura oceánica. Esta organización es la autora del ‘Manifiesto para la protección de las olas’, una declaración universal sobre el valor y necesidad de conservación de las rompientes de surf como patrimonio natural y recurso deportivo, socioeconómico y cultural.

En la sesión de Líderes Cantabria celebrada el 30 de mayo debatimos sobre la situación que atraviesa el surf en Cantabria. Uno de los invitados fue el director de la Surf & Nature Alliance, que añadió un enfoque medioambiental al análisis deportivo, económico y cultural que aportaron campeones de surf, científicos, empresarios, gestores y demás profesionales que participaron en el encuentro.

Desde aquí cedemos la palabra a Juanjo González Trueba para que explique cuáles son los principales valores que representa el surf y que deberíamos defender como sociedad

Introducción

En la actualidad, el surfing se presenta como un fenómeno global que no ha dejado de crecer desde que llegó a occidente a principios del siglo pasado. Convertido en deporte de competición olímpico, con sus pruebas, ligas y federaciones, el turismo de surf es hoy ya un recurso socioeconómico estratégico para el futuro de cada vez más comunidades costeras, capaz de movilizar millones de practicantes por todo el mundo.

«La mar y sus distintos componentes y espacios no son sólo una pecera-almacén de una rica biodiversidad, son valiosos por sí mismos»

Como producto de consumo, moda, fenómeno mediático con capacidad para generar tendencia en marketing y publicidad, incluso de reformular imágenes culturales y nuevas construcciones sociales del espacio litoral, sin embargo, su crecimiento y desarrollo actual se encuentra con el reto de la sostenibilidad.

De ahí la necesidad de recordar que, en esencia, desde su origen más antiguo, vinculado a las culturas indígenas oceánicas del pacífico, el surf es contenedor de unos valores, una ética en su relación con la Naturaleza; es expresión de un estilo vital, un modo civilizatorio, una clave de cultura que demuestra una particular relación, afecto y compromiso de individuos y colectivos con el medio del que formamos parte.

La divulgación de la cultura oceánica ha sido reconocido como uno de los objetivos de desarrollo sostenible para la UNESCO, y el surf se ofrece como portador de todos ellos.

© Mela Revuelta

Ética de la mar y el surf: armonía con la naturaleza

El respeto y agradecimiento por la Naturaleza de la que formamos parte, recuperando el ‘original surfing spirit’. Si somos lo que protegemos, protejamos las olas. El sentimiento del paisaje marino forma parte de la más antigua tradición de las cultura indígenas oceánicas, en las que el surfing tenía una posición central junto a otras acciones como la navegación. Hoy en día se necesita más que nunca reforzar esa forma de entender el surf como estilo vital, como modo civilizatorio, como clave de cultura más que deporte de competición o recurso económico.

Compromiso con la comunidad intercultural

La acción de algunos inspira el cambio de otros. Colaborar con las comunidades locales, organizaciones, gobiernos, agentes y surfistas para encontrar soluciones particulares a problemas globales. El sentido de interculturalidad debería estar muy presente a escala global en el surf, tenemos un único Océano que compartimos, usamos y vivimos, debemos establecer un diálogo de igual a igual en nuestras decisiones y acciones de futuro.

«Creemos en un surfing más sostenible como inspiración para otros sectores. De ahí la necesidad de recuperar los valores de armonía y equilibrio de la cultura oceánica, pero adaptarlo a los tiempos actuales y las necesidades de futuro»

Conocimiento

Conocer para dar a conocer, valorar y conservar con la ayuda de todos. Desde un conocimiento científico riguroso se pueden tomar las opciones más adecuadas.

Disfrute

La verdadera riqueza reside en el disfrute, y no en la posesión.  Las olas y el surf como expresión de vida llevan calando fuerte en la sociedad occidental desde principios del siglo XX. Paradójicamente, nuestra sociedad demanda vías de escape con las que compensar o rebajar una vida frenética, de estrés y ansiedad. Una prisa por vivir que encuentra en la mar y el surf un espacio de serenidad y disfrute, de libertad, de goce y aprendizaje.

Patrimonio y conservación

Distinguir entre el precio y el valor de las cosas. La Naturaleza es un patrimonio, una herencia, un bien propio. Tenemos el derecho de disfrutarlo y el deber de preservarlo para las generaciones futuras. Y el espacio marino, la diversidad natural vinculada a la hidrosfera, al mundo acuático, merece ser valorada, gestionada y conservada a largo plazo. La mar y sus distintos componentes y espacios no son sólo una pecera-almacén de una rica biodiversidad, son valiosos por sí mismos. Una corriente o el oleaje están cargados de valores que justifican su consideración como patrimonio.

Innovación y sostenibilidad

Un mundo más sostenible en lo ambiental, económico y social es posible. Creemos en un surfing más sostenible como inspiración para otros sectores. De ahí la necesidad de recuperar los valores de armonía y equilibrio de la cultura oceánica, pero adaptarlo a los tiempos actuales y las necesidades de futuro. En esencia, el ser humano, individuos y colectivos, no deben olvidar que forman parte de la Naturaleza, un sistema en el que todos sus componentes funcionan en interacción. Desarrollo no puede ser sinónimo de crecimiento económico incondicional; debe traer consigo respeto y cuidado ambiental, social y cultural. La aportación de la ciencia y la tecnología, guiadas por la ética y los valores de las humanidades, deben buscar las fórmulas de armonía y equilibrio que garanticen la preservación de aquello que amamos, lo que hace nuestra forma de vivir posible.

Si somos lo que protegemos, protejamos la mar, las olas, la belleza, la libertad…

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