A los bares, con responsabilidad

La hostelería es uno de los sectores más perjudicados por la pandemia. “Caos absoluto”, “abocados al cierre” o “no vemos salida” son frases que hemos escuchado a los profesionales del sector durante todos estos meses de crisis. El cierre del interior de los establecimientos decretado el pasado mes de noviembre finalizó este miércoles, 3 de marzo. El descenso en el nivel de riesgo en Cantabria ha llevado al Gobierno regional a adoptar medidas sanitarias contra la COVID-19 algo más permisivas y los establecimientos hosteleros pueden ya abrir sus interiores a un tercio del aforo y con ventilación, aunque las barras no pueden utilizarse. 

La situación sanitaria parece que mejora, pero el descenso del número de contagios va “muy lento”, según las autoridades sanitarias, y las cifras nos siguen diciendo que no podemos relajarnos. Con esta nueva situación, Líderes Cantabria ha reunido en su última sesión digital a representantes de la restauración, el turismo, el ocio nocturno, el sector sanitario y el policial para conocer las pautas de comportamiento que deberíamos seguir los ciudadanos si queremos evitar una nueva ola de contagios. La directora de Líderes Cantabria, la periodista Leticia Mena, ha analizado con ellos las nuevas medidas que afectan a la hostelería y la conclusión es unánime: la responsabilidad individual es fundamental para que la pandemia termine cuanto antes. 

“Los consumidores tienen que saber que los hosteleros quieren hacer las cosas bien porque si lo hacen mal, mañana van a tener que cerrar sus locales”, asegura la directora general de la Asociación Empresarial de Hostelería de Cantabria, Bárbara Gutiérrez Vian. “Los que no cumplen hacen un flaco favor al resto. Y también necesitamos que la gente sea responsable. Tenemos que cuidarnos entre todos”. La directora de la AEHC defiende que son muchos los hosteleros que “quieren hacer las cosas bien” y considera que todos “tenemos que aprender a vivir con el virus con responsabilidad”. 

Educación y respeto es lo que pide la empresaria hostelera Maite Rodríguez, directora de dos establecimientos de referencia en Santander: La Flor de Tetuán y Marucho. “En nuestros restaurantes estamos muy concienciados con el respeto a las normas por parte de los clientes. En general, cumplen las medidas, pero estamos constantemente encima de ellos porque nosotros también tenemos miedo al contagio”, señala esta restauradora con más de cuarenta años de experiencia en el sector. 

Los hosteleros quieren hacer las cosas bien porque si lo hacen mal, mañana van a tener que cerrar sus locales”.

José Manuel Pintado es el propietario de Pub La Calle y Bogart Santander, situados en Cañadío, punto de encuentro para el ocio en la capital cántabra. “La relajación de algunos clientes nos obliga a ser como policías. Intentamos poner orden y hay que recordarles en gran medida cuáles son sus obligaciones y cuáles son las nuestras para mantener vivos los negocios”. Tanto él como sus empleados tienen claro que el virus sigue ahí, por eso pide “respeto, responsabilidad, buena convivencia y concienciación porque esto no ha terminado”.  

En la misma línea se manifiesta Eneko Valle, responsable del camping Somoparque (Somo-Suesa). “Todo depende de la responsabilidad individual y de cómo actúes. En nuestras instalaciones estás al aire libre y hay condiciones de seguridad, pero todo depende de cada uno. Nos tenemos que cuidar mucho, esto es una carrera de fondo”.

Felipe Santillana pertenece a la familia de propietarios del Hotel Juan De La Cosa Berria de Santoña. “La gente cumple las normas, en general, pero el problema son los aforos en las zonas comunes. Muchos se confían cuando ven un espacio amplio”. Pide respeto y sentido común. “Si no nos respetamos y somos responsables, esto va a ser el cuento de nunca acabar. Tenemos que convivir con el virus y con sentido común lo conseguiremos”.

La relajación de algunos clientes nos obliga a ser como policías. Intentamos poner orden y hay que recordarles en gran medida cuáles son sus obligaciones y cuáles son las nuestras para mantener vivos los negocios”.

La mascarilla, siempre. Solo hay que retirarla para beber y comer, no para charlar”. Así de firme se manifiesta Henar Rebollo, jefa del Servicio de Medicina Preventiva y Seguridad del Paciente de Valdecilla. ”Tenemos que cumplir bien las medidas y tener un compromiso con la salud individual y con la de la comunidad. Tenemos que llegar a contener los contagios haciendo las cosas bien, cumpliendo con las restricciones que se impongan en cada momento en función de la situación epidemiológica hasta que la inmunidad de rebaño con las vacunas nos eche una mano. Nos necesitamos todos”. Rebollo está convencida de que los hosteleros van a hacer todo lo posible para hacer las cosas bien, pero reconoce que “tienen una tarea difícil porque todos sabemos lo que es tratar con mucha gente”.  

”Tenemos que cumplir bien las medidas y tener un compromiso con la salud individual y con la de la comunidad. Tenemos que llegar a contener los contagios haciendo las cosas bien».

Víctor Manuel Sánchez, jefe de la Policía Local de Santander, teme que “el exceso de optimismo” por la mejora en las cifras de contagios “nos lleve otra vez por el mal camino”. Los agentes de la capital acaban de recibir la primera dosis de la vacuna de AstraZeneca y Sánchez asegura que no van a eliminar ni una sola de las medidas de seguridad interna. “Como sociedad no podemos cometer los errores que hemos cometido. Hay que tener prudencia, responsabilidad y cumplir escrupulosamente las medidas sanitarias. Nosotros nos ponemos a disposición de la población y, por supuesto, de los hosteleros, pero no solo para lo malo, sino para ayudar en todo lo que podamos”.

“El exceso de optimismo nos puede llevar otra vez por el mal camino”.

Mientras avanzamos poco a poco hacia la inmunidad colectiva, no debemos olvidar que hay una vacuna que no precisa planes extraordinarios ni listas de espera: la de la responsabilidad. “La responsabilidad individual es fundamental para que esto se termine cuanto antes. Eso es algo que queremos todos. Y mientras, tenemos que seguir viviendo y los hosteleros, como no, tienen que seguir trabajando”, concluye Leticia Mena. 

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