Federico Gutiérrez-Solana | Director de Estrategia y Relaciones Institucionales del Centro Internacional Santander Emprendimiento (CISE)
Federico Gutiérrez-Solana (Bilbao, 1953) supo anticiparse a la larga crisis que comenzó en 2008. Antes de que el castillo de naipes de la economía mundial se derrumbara, el entonces rector de la Universidad de Cantabria ya había puesto en marcha una rueda que ni la crisis financiera pudo parar. Tras acceder al rectorado en 2002, Gutiérrez-Solana y otros académicos con alma de emprendedores que dirigían la institución trabajaron para sacar rendimiento a los felices primeros años del euro, cuando todavía se invertían recursos públicos en infraestructuras científicas, e impulsar un nuevo modelo de Universidad. Se trataba de aprovechar el potencial de los mejores grupos de investigación de la Universidad y convertirlos en verdaderos centros de investigación. Una idea que permitiría generar conocimiento científico, empleo de calidad para las siguientes generaciones de investigadores y polos de atracción para la inversión pública y privada. Así nació el Instituto de Hidráulica (IH Cantabria), convertido hoy en día en uno de los centros de I+D más prestigiosos del mundo en su área, el Instituto de Biomedicina y Biotecnología (IBBTEC), la Fundación para el Estudio y la Investigación del Sector Financiero (UCEIF), que daría lugar al Santander Financial Institute (SANFI), y el Instituto de Investigaciones Prehistóricas (IIIPC).
Gutiérrez-Solana y su equipo supieron convencer a políticos de todos los colores, en Cantabria y en Madrid, para hacer realidad lo que llamaron Campus de Excelencia. Un concepto que ha generado riqueza científica y económica a Cantabria y que demuestra que la inversión en conocimiento ofrece un retorno difícil de igualar. Federico Gutiérrez-Solana representa para Líderes Cantabria un claro ejemplo de liderazgo personal capaz de promover mejoras de calado para Cantabria; un verdadero emprendedor que hoy dirige precisamente el Centro Internacional Santander Emprendimiento (CISE) y que sigue pensando un paso por delante del resto.
Comenzamos así una nueva sección llamada ‘Conectando ideas’ donde algunos invitados que han participado en las sesiones de Líderes Cantabria reflexionan sobre ejes estratégicos para Cantabria: ciencia e innovación, cultura y creatividad, educación, turismo…
–¿Cuáles son los elementos clave de un proyecto transformador de la economía?
-Todo proyecto transformador de la economía para alcanzar una sociedad sostenible y cohesionada, competitiva y autónoma para establecer su modelo de crecimiento requiere estar basado en la proactividad de las personas en la aplicación de su conocimiento.
Conocimiento aprendido en procesos educativos y obtenido del esfuerzo investigador; conocimiento transferible para que fluya a donde más valor social aporte: conocimiento, por tanto, aplicable para aportar capacidad innovadora a la sociedad y sus agentes; conocimiento basado en conceptos, pero también en el modo de ponerlo en valor, derivado de la propia experiencia o de la de otros, para ser trabajado en equipo. Conocimiento creado, aprendido, transferido y transformado de forma innovadora por personas.

Personas educadas para ello con procesos formativos adecuados para saber y saber hacer, entrenadas para aprender continuamente haciendo; personas responsabilizadas con la sociedad, concienciadas de su valor para el crecimiento colectivo con los atributos de sostenibilidad y cohesión, personas, en fin, comprometidas para trabajar proactivamente en coordinación con otros en procesos innovadores por el bienestar común. Personas capaces de poner en juego todo su talento, conocimiento y experiencia, en proyectos propios de todos los tipos de agentes sociales con objetivos que conducen, coordinadamente, al objetivo global del colectivo social al que pertenecen. Personas activadas, incentivadas y motivadas para actuar bajo estas premisas por los diferentes agentes sociales.
Agentes sociales que deben, con una coordinación ejemplar, actuar en la selección autónoma del modelo de crecimiento social deseable, garante de cohesión inclusiva y sostenibilidad, manteniendo el valor de la diversidad, la especialización y la flexibilidad en la operatividad. Modelo planificado con la participación de todos los agentes partiendo de la realidad existente y fijando: los objetivos a alcanzar, tras un análisis adecuado de oportunidades y necesidades, en diferentes etapas; los recursos necesarios para ellos establecidos en esfuerzo y actividad de las personas y en medios materiales de apoyo; la inversión como esfuerzo social colectivo necesario para poder aportar estos recursos, y el procedimiento para poner en juego todas las capacidades y alcanzar libre pero coordinadamente los objetivos. Planificado el modelo, queda la ejecución adecuada del mismo con un seguimiento continuo para su adaptabilidad a la consecución de los objetivos establecidos y a la evolución de estos.
–¿Qué fortalezas tiene Cantabria de cara a lograr una mejor vertebración del territorio?
-La gran fortaleza de Cantabria, ante proyectos estratégicos propios que la abarquen globalmente, está en su tamaño y en su condición de comunidad autónoma. Como estratégico debemos considerar el necesario proyecto transformador de la economía planteado anteriormente. Todo proyecto estratégico se basa en una visión de sus objetivos participada por todos los agentes sociales. Esta participación de todos propicia la coordinación necesaria para planificar la trayectoria desde donde se está hacia donde se quiere (debe) llegar y luego ejecutar las acciones priorizadas y consensuadas.
Por su condición de autónoma, Cantabria cuenta con todos los actores/agentes para desarrollar un modelo de crecimiento sostenible y cohesivo; por su tamaño, la proximidad y el conocimiento mutuo entre todos ellos ofrece oportunidades de llegar con rapidez al consenso participativo. Sin embargo, se deben salvar los retos que los propios condicionantes señalados como ventaja exigen superar.

Cada uno de los agentes, con funcionalidad diferencial o con competencia territorial específica, capaces de aportar soluciones con objetivos parciales deben condicionarlas a una propuesta común, convirtiéndolas en soluciones de parte de un todo consensuado. Esto requiere, para todos, un ejercicio de acercamiento, conocimiento y respeto mutuo, confianza y colaboración que debe ser propiciado desde el liderazgo de un Gobierno con visión integradora. Todo ello como alternativa a las visiones establecidas por cada uno en competencia con las de los demás y con objetivos no siempre sociales y globales, sino partidistas.
«El desarrollo rural, integrado e interconectado en el desarrollo territorial global requiere un paso obligado: frenar el despoblamiento y conseguir revertir el flujo con la estabilización y la atracción de personas innovadoras y creativas»
Con esos condicionantes Cantabria puede ser un modelo de crecimiento con una propuesta integradora de todo el territorio: con la capitalidad como elemento transversal de apoyo a todas las iniciativas, tractor de conectividad global al máximo nivel e impulsor del desarrollo innovador, sostenible e integrador de una red radial de cabeceras de comarca; con la acción de estas desde su especialización estratégica, siendo a la vez impulsoras de la sostenibilidad de sus entornos rurales, con acciones de enraizamiento y crecimiento interconectado desde lo rural a lo urbano.
–¿Cómo podemos reducir las principales brechas que existen entre los núcleos urbanos y los territorios rurales?
-En un modelo como el presentado, integrador de todo el territorio, se debe favorecer la interconexión entre lo rural y lo urbano y un enraizamiento vertebrador, en ambos, en el que las personas son las que aportan la energía para el desarrollo. Por tanto, el desarrollo rural, integrado e interconectado en el desarrollo territorial global requiere un paso obligado: frenar el despoblamiento y conseguir revertir el flujo con la estabilización y la atracción de personas innovadoras y creativas.
La permanencia en el territorio y la atracción hacia él de las personas dependen de que sus expectativas estén garantizadas, lo que significa no sólo posibilidades de empleo, tanto como contratado por terceros como autónomo/emprendedor, sino también acceso a la educación, la cultura, la sanidad o los servicios sociales y los servicios esenciales para el crecimiento, propio y colectivo, sostenible.
«Las deficiencias en servicios se traducen en una sobrecarga de trabajo que afecta principalmente a las mujeres que viven en entornos rurales desfavorecidos»
Igualdad de servicios requiere una conectividad, de todo tipo, que garantiza la eficiencia de las inversiones en ellos para su aprovechamiento y ofrece el acceso a igualdad de oportunidades que contrarrestan las brechas creadas.
Por el contrario, las deficiencias en servicios se traducen en una sobrecarga de trabajo que afecta principalmente a las mujeres que viven en entornos rurales desfavorecidos, que han debido hacerse cargo de la atención no sólo de su actividad laboral o productiva, sino también de suplir las carencias de los cuidados sanitarios, de la población dependiente, de la escolarización de sus hijos. Esto propicia la emigración de mujeres jóvenes hacia entornos urbanos, provocando una masculinización de lo rural como paso previo al despoblamiento.
Asimismo, estas deficiencias generan dificultades específicas para las personas jóvenes del mundo rural, así como las del entorno urbano que se sientan atraídas por la posibilidad de construir su proyecto de vida en estos territorios, por lo que suponen de lastre a oportunidades y la incertidumbre que genera la falta de perspectivas de futuro y la desmotivación provocada por la desestructuración social y cultural de las comunidades rurales.

Los jóvenes, especialmente las mujeres, deben ser el cimiento sobre el que asentar el crecimiento rural sostenible una vez garantizados la interconectividad que conlleve la igualdad en servicios esenciales para el bienestar social y el desarrollo. Poniendo foco en ellos debe propiciarse:
- Generar mejoras sistémicas y estructurales en el medio rural con el ánimo de generar los cambios profundos en la sociedad rural que permitan el acceso a nuevos modelos económicos, culturales y sociales, interconectados con los globales del territorio, que posibiliten el crecimiento partiendo de la situación existente.
- Impulsar la innovación como motor social en el medio rural; innovación rural interconectada con la innovación globalmente vertebrada, como directriz de actuación para alcanzar un crecimiento sostenible, integrador y enraizado.
-¿Qué estrategias deberían aplicarse para reducir los niveles de pobreza y desigualdad?
-En un modelo de crecimiento sostenible y cohesivo como el planteado, en el que la gestión del conocimiento con su generación, difusión, transferencia y aplicabilidad es el eje vertebrador de todas sus acciones, las personas son la clave. Por tanto, el primer objetivo que se debe plantear es el establecer principios de equidad para todas ellas a fin de que puedan desarrollar sus capacidades en beneficio del conjunto social.
Como todo proceso estratégico debe partir de la realidad vigente, lo primero que se requiere es un diagnóstico de esta realidad que debe incluir un capítulo para señalar de modo transparente las distintas brechas de desigualdad, los condicionantes culturales que las propician y las causas, resistencias, que permiten mantenerlas, estableciendo colectivos de desigualdad que deben eliminarse por ética, respeto a los derechos humanos y por eficacia social.
El diagnóstico debe marcar las brechas existentes. Cada una requiere un primer tratamiento, común a todas ellas, vinculado a la educación, aunque específico para cada una: integración en el proceso educativo adecuado que aporte a las personas afectadas la oportunidad para obtener la cohesión social que les falta.

Siendo sin duda la educación, y la formación permanente, el principal apoyo para el crecimiento inclusivo de las personas y por tanto de la sociedad, cada sector asociado a una brecha debe tener una acción restauradora concreta. Así habrá procesos educativos inclusivos para los afectados por la brecha socioeconómica o de pobreza, diferentes para cada tramo de edad y causa de discriminación (marginación social, migración, racismo, violencia…). También, como se ha apuntado anteriormente, para los afectados por la brecha territorial. Asimismo, para la brecha de género que permita la igualdad participativa a la mujer y lo mismo para la brecha generacional en su vinculación al acceso a un trabajo digno. Así se obtiene el primer paso para tener a las personas educadas y re-cualificadas para poder ser proactivas, con aptitudes y actitudes acordes a un modelo social de crecimiento sostenible y cohesivo.
El segundo paso es establecer acciones que favorezcan preciosamente su participación proactiva, dándoles acceso a trabajar sus capacidades en igualdad de condiciones en objetivos de interés social global, lo que conlleva mejora en su estado de bienestar y en el crecimiento colectivo.
En definitiva, una serie de medidas coherentes y coordinadas que, desde lo legislativo a lo ejecutivo, garanticen la igualdad de oportunidades e impulsen las actividades, con la focalización adecuada, necesarias para la inclusión social, económica y política de todas las personas.


